Empezamos con las preguntas que se oyen todos los días en el mostrador: ¿ya está mi coche?, ¿cuánto le cotizamos?, ¿quién pidió las piezas?, ¿cuánto nos deben? Cada función de Phorlan existe porque alguien en el taller la necesitó un martes a las once de la mañana.
Lo construimos para talleres independientes, de uno o varios locales, que muchas veces están estrenando su primer sistema. Por eso se aprende en una tarde, funciona en el celular y no cobra por usuario.
Hoy Phorlan opera a diario en un taller real y seguimos construyéndolo con lo que ahí pasa. Lo que no sirve en el piso del taller, no entra.